sábado, 7 de agosto de 2010

Bueno..si ya estaba algo vaga con esto..mmm..creo que estas 6 semanas en Irlanda, lo van a acrecentar..

Si, ahora he volado hasta aqui.. Es genial..

Besitos lluviosos para todos!

sábado, 24 de abril de 2010

Cicatrices.

Me niego a hablar contigo sobre temas meteorologicos.

Una, visible, en la mano. De aquella noche que en tu coche (como no, uno de mis escenarios preferidos) en la que jugamos a cualquier juego tonto y acabe raspandome, y tu, fingiendo curarme, me dijiste que la saliva es el mejor desinfectante. Ahora miro esa marca, que parece un relampago, y me viene de golpe a la cabeza esa noche y tantas mas.

Te echo de menos, y me angustia esta situacion. Pero no pienso contarte el sol que hace en la playa, ni pienso comentar contigo las hazañas que hacen mis seres cercanos para volver a casa por culpa del volcan. Tampoco te comentare los (malos) resultados que el dentista me dio por la muela y mucho menos charlaremos sobre tus prepartivos para el concierto, los mios para el festival de fin de curso con los pequeños o como van los cursos, clases para oposiciones y tramites para la beca. Preferiria hablar, como haciamos antes, de temas mucho mas serios; decirte que mi color favorito ahora es el morado, o que mi nuevo anillo con forma de margarita me costo solo dos euros en una tienda que tenia todo a mitad de precio.

Esos, si eran temas importantes. Y son los mismos que hacen doler la otra cicatriz, la que no se ve, la que en teoria tu tambien notas.

¿¡Por qué te acercas de nuevo si tanto daño te hice!? No te olvidare si no me dejas.

De momento, respiro profundo, porque huele a mar. Y espero..



sábado, 27 de marzo de 2010

Maestra de la contradicción.

Cuando una persona te dice que te quiere mientras te abraza, que no quiere sacarte de su vida, pero, que te va a echar de menos porque ha tomado la decisión que parece ser la mejor, varios cables se te cruzan en el cerebro.

Resulta incoherente, aunque solo en el momento. Te vas a dormir sin entender que, volverás a tener a esa persona delante y querrás darle un beso, como de costumbre, y que te lo devolvería sin excusas, pero que no lo va a hacer porque eres alguien que no compensa. En el fondo, te lo has ganado a pulso, y lo peor de todo es que conoces los motivos por los que no se inclinan las cosas hacia el lado bueno. Aun así, no vas a cambiar y aunque te hayan aocnsejado, la próxima vez lo harás igual, o incluso peor.

Orgullo, escudos, mecanismos de defensa..cualquier nombre vale. Ninguno acierta.

Al día siguiente, te despiertas, piensas en llorar como la noche anterior y de repente, no te apetece. Te vistes, tomas café, y vas a trabajar. Sí, porque has encontrado un nuevo trabajo que te llena tanto que los problemas se hacen un poquito más pequeños. Te dejas la garganta, te duelen los riñones, te llenan de mocos y vas a contrareloj..pero también te saludan colgandose de tu cuello, te buscan para que los consueles cuando se caen al suelo y frenan con las rodillas o sonrien de esa manera cuando les dices lo bonito que ha qedado ese perro pintando en morado y azul.

Algunos no lo entienden y para otros, es la pequeña alegría diaria. Te convence de que has elegido el camino correcto y te hacen ver que aunque largo, sí compensará.

Son días, que sin saber por qué, lo llevas mejor. Te pones en la piel de tu madre y piensas que a esta edad, y más, por tu forma de ser, estos baches son normales. Que parecen tan altos como un edificio y que a los pocos días (o no tan pocos), han menguado tanto que solo con un salto puedes pasar por encima. Y sí, no te molesta reconocer que algo te corre por dentro al verte obligada a traducir a la palabra nada tantos días, meses, fines de semana de trasnochar, tardes de merienda, mensajes sin gracia que a ti te la hacen, juegos improvisados, momentos locos, momentos nuevos, momentos sensibles, momentos... Y como no te queda otra alternativa, porque la opción de esforzarse sabiendo que no vas a conseguir nada no la contemplas, piensas en más fiestas, en tantos amigos, planes y viajes, detalles diarios, mamá... Y te pueden a la vez la rabia, y la certeza de que nunca llueve eternamente..

Aunque te encanta la lluvia..
¿Sabéis qué es lo peor del amor cuando se acaba? Que se acaba.



jueves, 25 de marzo de 2010

Se nos iba la vida

Se vestía deprisa, encendía un cigarro,
me miraba a través del espejo del baño
y se echaba a reír.

Y que no rocen la herida, no me ofrezcan otro trato, no me vayan a engañar..

viernes, 19 de marzo de 2010


Hicimos un trato, recuerdas?

martes, 16 de marzo de 2010

P.D. Aunque tu no lo sepas.

A parte de todo, hoy he vuelto a bajar la guardia y sentirme mal al saber que no te fias de mi, que te parezco igual de mala q al resto de gente que no se molesta en conocerme. Y me siento estúpida al no ser capaz de creer que a ti, te puede molestar o importar algo de lo que yo hago. Puede q la unica razon (no) logica, sea el miedo a descubrir algun dia, que en realidad no lo hacia.

He vuelto a bajar la guardia como ese día hace tanto tiempo que pensé en que me gustaria volver a verte, o como una de las pocas veces que has venido a abrazarme por la espalda y yo he sonreido. Y al hacerlo, me he dejado escribir todo esto, aunque ahora ya vayas a saberlo.


Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,
hicimos mil proyectos, paseamos
por todas las ciudades que te gustan,
recordamos canciones, elegimos renuncias,
aprendiendo los dos a convivir
entre la realidad y el pensamiento.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Tengo unos vaqeros nuevos. Son claros, llevan un roto en la rodilla (ahora no me acuerdo si es en la derecha o no) y son estrechos, así que puedo usarlos con las botas marrones. El problema es que, son totalmente incompatibles con mi abrigo gris. Gris, igual que todos los nubarrones que tampoco combinan con los pensamientos de colores vivos. Así que me encuentro con dos rompecabezas; no puedo usar mis vaqeros mientras sea invierno y quiera llevar botas marrones, y tampoco puedo dejarme disfrutar mientras los nimbos, los cúmulos y los cúmulo-nimbos rondan por aquí dentro.

Los agobios en este año de transición tampoco dejen de estar presentes; opositar, estudiar, trabajar, dinero, operaciones, tiempo, futuro, caminos, becas al extranjero, responsabilidades y demás cosas de mayores. Las llevo bien, incluso me hacen feliz y quiero pensar que están sirviendo para encaminarme del todo. However, a veces se me quedan grandes. Hoy he hecho mil y una cosas, y todavía me qedan otras tantas por hacer, además de la malita sensación de que por mucho que hago, nada está claro, ni bien del todo, ni terminado por completo. Después hago balance y salgo ganando, pero esta ahí el sentimiento de que nada es suficiente..En fin.

Y mientras, sin tener un minuto al día para parar, me subo a un autobus, entre un monton de cienpersonas diferentes con cien vidas diferentes y probablemente mas complicadas que la mia, aunque eso no me consuele. Cien prsonas a las que juego a adivinar el pensamiento sin saber si ellos intentaran dscubrir a quen le envio ese mensaje o por que me arranco las pielecilas de las uñas. Y despues de detalles como este, veo que todo es mucho mas simple que eso, y al mismo tiempo me alivia y, me desilusiona.

Supongo que contracciones como esta, son tambien consecuencia de empezar a comportarse como los mayores..

The Show Must Go On.

martes, 23 de febrero de 2010

Me sentía tan, tan bien, que en ese momento sólo quería que todo terminase.


[But you will, you will think of things and I'll get bored with you and feel trapped because that's what happens with me.]

miércoles, 17 de febrero de 2010

Hoy te tengo que encontrar.

Ayer me dormí escuchando a Ismael Serrano unir en una canción muchos de los sitios que visitamos durante ese tiempo. No fue casualidad, claro, y es que desde hace unos días tengo más presente todavía aquel viaje.

Hoy se cumple un año y es imposible salir a pasear por San Telmo, descansar en un parque de Recoleta, planear salir a los bares de Plaza Serrano o quedar para comer en en barrio de La Boca. Ya nadie pregunta "¿cómo andás?" ni corre para no perder el colectivo. Hace hoy un año había nervios, despedidas, maletas en la puerta, lágrimas en la estación y ganas, muchas ganas. Ahora las lágrimas son algo distintas, algunas están llenas de la satisfacción de haber vivido algo tan bueno como para echarlo de menos y otras, de una nostalgia mucho más grande de la que imaginé poder sentir. Hoy el claendario dice que ya han pasado 365 días, y me recuerda todo lo que ha cambiado, todo lo que ha pasado y todo lo que queda en el camino que empezamos.

Imposible recorrer esos lugares, volver a ver a ciertas personas o volver a vivir aquel día a día. Imposible, sí. Sin embargo, no hay nada que me impida recordarlo una y otra (y otra, y otra..) y otra vez.

Éste, parece un buen momento para hacer balance y retomar alguna de las cosas que he descuidado ultimamente.. :)

sábado, 6 de febrero de 2010

Nos vemos muy pronto..